Triple Crimen:Testigo muerto en un extraño accidente
En el estudio de Miguel Ángel Pierri se presentó en agosto un joven de 25 años muy asustado. Según le dijo al abogado, representante de la familia de las víctimas del triple crimen de General Rodríguez, no quería terminar como Ariel Vilán, quien se arrojó al vacío desde el noveno piso de la casa de sus padres tras dejar una carta en la que aseguraba que no soportaba el temor de que le ocurriera algo similar a lo que le pasó a Sebastián Forza.

Eso fue el 24 de agosto de 2008, once días después de que las tres víctimas fueran halladas en un zanjón. El joven sostuvo que, como Vilán, él era testaferro de un empresario farmacéutico y que sabía muchas cosas.
El testigo declaró en un legajo reservado ante el fiscal Juan Ignacio Bidone. Hace unos días su novia llamó para decir que el joven había bajado de su departamento de Villa del Parque y que después apareció muerto en las vías del tren, en lo que se supone que fue un suicidio.
“Era una persona que trabajaba en una farmacia y que aportó datos de mucha relevancia. Llamativamente en circunstancias extrañas decidió suicidarse arrojándose debajo de un tren en Villa del Parque hace tres o cuatro semanas y, de hecho, la causa está aún caratulada como averiguación de causales de muerte”, sostuvo el fiscal.
El testigo era amigo de Sebastían Forza y Damián Ferrón, y corroboró datos de sus actividades y de sus deudas. Dio el nombre de quien había amenazado a Forza con dejarlo una silla de ruedas. También sostuvo que vio cómo se realizaban operaciones de efedrina. Aportó documentación e identificó números telefónicos.
Cuando lo encontraron muerto, en sus ropas no había rastros de haber sido arrollado por un tren. “Creemos que hay que investigar si realmente se trató de un suicidio. Su testimonio fue central para la causa”, dijo Pierri.
Con su testimonio se pudo terminar de armar el rompecabezas de las vinculaciones para llegar al posible actor intelectual, sumado a los datos que ya tenían los investigadores, como que el lunes antes de desaparecer las víctimas se reunieron en el estudio de un abogado. Esa noche, según contó, Forza se comunicó con Jesús Martínez Espinoza, el mexicano acusado de liderar una banda de narcos, y a partir de allí comenzaron reuniones para terminar de “cerrar el gran negocio”.
“Esas reuniones fueron armadas para que entraran en confianza y finalmente matarlos. Y nos plantaran un escenario para que sospechemos de los mexicanos, cuando el asesinato tiene que ver con negocios perdidos”, opinó Pierri.



