Llamadas al 911 revelan agonía de adolescente después que lo quemaron
Michael Brewer sufrió en una agonía indescriptible mientras los vecinos intentaban ayudarlo.
“¡Por favor, por favor!”, gritaba y lloraba el muchacho de 15 años, con quemaduras en más de 75% del cuerpo, al tiempo que pedía agua.
El Departamento de Policía de Broward (BSO) dio a conocer el viernes una serie de llamadas al 911 después que un grupo de adolescentes atacó al muchacho de Deerfield Beach rociándolo con alcohol, y prendiéndole fuego.
“Un muchachito se incendió y saltó a la piscina”, le dijo una agitada mujer a una operadora del 911.

La mujer que llamó describió al adolescente, tirado en el suelo, con la piel despellejándose. La mujer le preguntó a la operadora si podía quitarle la ropa. Su llanto hacía aun más dramática la llamada.
“Está gritando, y no ha perdido el conocimiento”, dijo la mujer.
“Alguien me echó alcohol por encima”, respondió el muchacho cuando le preguntaron qué le había ocurrido. “No sé qué pasó”.
“Vas a estar bien, cariño”, le dijo la mujer.
El adolescente de Deerfield Beach fue incendiado el lunes por compañeros de escuela. A medida que las llamas cobraban fuerza, Michael logró escapar de sus agresores y se lanzó a una piscina del edificio de apartamentos donde sucedió el incidente.
“No, por favor, ayúdeme”, gritaba Michael, mientras la mujer le decía que se tranquilizara. El muchacho suplicó le dieran agua, pero la operadora le dijo a la mujer que no le diera nada de beber.
El viernes Michael permanecía en estado crítico con quemaduras en más del 65% del cuerpo. Los médicos han dicho que seguirá grave durante semanas y pasará meses en el hospital.
Según investigadores de la policía, todo comenzó por un videojuego. Michael le debía a Matthew Bent, de 15 años $40 por el juego, y no le había pagado.
Matthew trató de cobrar venganza el domingo robándole la bicicleta al padre de Michael, dijo el sargento Steve Feeley, portavoz del BSO. Es una bicicleta cara, parecida a un helicóptero, y según la familia, está valorada en $500.
Matthew trató de robársela del porche delantero de la casa, pero la familia Brewer lo detuvo y llamó a la policía, que esa misma noche arrestó a Bent.
El lunes, ninguno de los dos chicos fue a la escuela.
Michael se quedó en su casa todo el día, temiendo que tomaran venganza en su contra. Por la tarde, fue a ver a un amigo al edificio de apartamentos Lime Street Apartments, ubicado en el 429 SE 13 Court. Bent estaba allí, junto a otros cuatro adolescentes: Denver Colorado Jarvis, de 15 años; su hermano Jeremy Jarvis, de 13 años; Steven Shelton, de 15 años; y Jesús Méndez, de 15 años.
Al ver Michael fraguaron su plan, dijo el BSO.
Confrontaron a Michael e intercambiaron insultos, mientras uno de ellos escondía un frasco de alcohol para fricciones. En determinado momento, dijo el portavoz, Matthew dio la orden: “Echenle el alcohol por encima. Echénselo por encima”.
Denver Jarvis le echó el alcohol a Michael, y Jesús Méndez utilizó un encendedor para prender el fuego. Los otros dos, Jeremy Jarvis y Shelton, miraron y no hicieron nada por evitarlo.
Las llamas se propagaron por todo el cuerpo del jovencito. Al correr hacia la piscina, dejó detrás ascuas y encendidas y marcas de quemadura en la hierba.




1 comentario
Es aterrador …como es que un adolecente de tan corta edad tiene una mente tan malebola como para quemar a una persona… este es un sicopata… un loco… un asesino en serie. deben darle carcel por muchos años. ya para que arrepentirse.
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